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tomar mate en europa

Ninguna bebida se comparte como el mate. Lo ceba uno solo y va pasando de mano en mano, todos por la misma bombilla, en un orden que nadie ha escrito y que todo el mundo respeta. Esa costumbre tiene siglos y explica por qué el mate sigue siendo, hoy y en pleno 2026, la infusión que más dice de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Aquí te contamos de dónde viene, cómo pasó de ritual guaraní a costumbre nacional y por qué sigue vivo mientras otras tradiciones se han ido apagando. En Pampa Drugstore llevamos vendiendo mate y yerba desde 2002, con envío a España y a toda Europa.

Antes de que llegara nadie

La Ilex paraguariensis crece de forma silvestre en la selva paranaense, ese triángulo verde entre el sur de Brasil, el este de Paraguay y el noreste argentino. Los guaraníes la usaban mucho antes de la llegada de los europeos, y no solo como bebida. Las hojas se masticaban en las marchas largas para aguantar el cansancio, y la infusión tenía un papel en ceremonias y en encuentros.

La bebían en una calabaza ahuecada y filtraban las hojas con los dientes o con una caña. La palabra mate viene del quechua mati, que significa precisamente calabaza. Es decir, la bebida acabó llamándose como el recipiente.

Los jesuitas y el primer cultivo

Los españoles la encontraron en el siglo dieciséis y al principio desconfiaron. Hubo intentos de prohibirla por considerarla un vicio, aunque duraron poco, porque el consumo ya estaba extendido entre criollos y colonos.

El giro lo dieron los jesuitas en el siglo diecisiete. Consiguieron germinar la semilla, que es un proceso difícil porque necesita pasar por el aparato digestivo de un ave para brotar, y montaron plantaciones en sus misiones. De ahí salió el nombre de té de los jesuitas con el que la yerba llegó a Europa. Cuando la Corona expulsó a la orden en 1767, el cultivo se vino abajo y no se recuperó de verdad hasta bien entrado el siglo veinte, ya en Misiones y en Corrientes.

El gaucho, la pampa y la costumbre que se queda

Durante el siglo diecinueve el mate se hizo inseparable de la vida rural. En la pampa era desayuno, compañía y reloj. Se cebaba antes de salir con los animales y se volvía a cebar al caer la tarde, y en un país de distancias largas y trabajo solitario, esa rutina pesaba.

Con la migración del campo a la ciudad, la costumbre no se quedó atrás. Viajó a Buenos Aires, entró en las casas, en las oficinas y en las facultades, y se adaptó a cada sitio sin perder lo esencial, que es el gesto de compartir. Hoy se ve igual en un banco de plaza que en una obra a media mañana.

Las reglas que nadie explica y todos cumplen

  • Hay un cebador. Una sola persona sirve durante toda la ronda. No se turna.
  • Se devuelve al cebador. No se pasa al de al lado, siempre vuelve a quien ceba.
  • No se remueve la bombilla. Mover la bombilla rompe el montículo de yerba y arruina el mate para todos.
  • Gracias significa que ya no quieres más. Si lo dices por educación en la primera ronda, te quedas fuera del resto.
  • El primer mate es del cebador. Es el más fuerte y el que lleva el polvo, así que se lo queda quien sirve.

Si vas a organizar una ronda con gente que no lo conoce, lo explicamos con más detalle en cómo hacer una mateada con amigos.

¿Por qué es tan popular?

Hay tradiciones que se quedan en los libros y otras que siguen en la calle. El mate está en el segundo grupo por tres razones bastante prácticas.

  1. Es barato. Un kilo de yerba da para rondas largas, así que el coste por tarde es casi ridículo.
  2. Es portátil. Con un mate, una bombilla y un termo tienes la merienda resuelta en cualquier parte, y por eso se ve en parques, playas y furgonetas.
  3. Obliga a estar con alguien. En un mundo donde cada uno mira su pantalla, una bebida que se pasa de mano en mano crea una conversación por sí sola.

A eso se suma que ha viajado. En España, en Italia o en Alemania hay ya bastante gente que lo ha probado en casa de un amigo argentino y ha acabado comprándose su equipo. Nuestros pedidos lo confirman todos los meses.

Si quieres empezar, esto es lo que necesitas

No hace falta gastar mucho para entrar en la tradición.

  • Un mate, mejor de acero o de vidrio si es el primero, porque no hay que curarlo.
  • Una bombilla desde 5,95 euros.
  • Un termo, que es lo que convierte un mate en una tarde entera.
  • Medio kilo de yerba Playadito, suave y difícil de estropear.

O directamente un kit, que trae todo junto desde 19,90 euros y evita la duda de si las piezas encajan entre sí.

La misma bebida, tres formas de entenderla

Argentina, Uruguay y Paraguay comparten el mate y cada uno lo ha hecho suyo de una manera. En Argentina manda el corte con palo y el mate de calabaza, y la ronda es sobre todo social. En Uruguay se lleva bajo el brazo, con el termo pegado al cuerpo y una yerba molida muy fina que da un mate mucho más intenso. Y en Paraguay, donde aprieta el calor buena parte del año, la versión que gana es el tereré, con agua helada y hierbas machacadas.

Brasil tiene lo suyo también, el chimarrão del sur, que se toma en una cuia ancha con yerba verde y molienda muy fina. Cuatro países, cuatro costumbres y la misma planta. Puedes probar los tres estilos en yerba argentina, uruguaya y paraguaya.

Las palabras del mate, y de dónde salen

Casi todo el vocabulario del mate viene del guaraní o del quechua, y saberlo ayuda a entender de qué habla la gente.

Mate viene del quechua mati, que era el recipiente, la calabaza. Es decir, que la palabra no nombra la bebida sino el envase, y de ahí que se diga tomar un mate y no tomar mate a secas. Caá es hoja en guaraní, y caá-í, la yerba. Cebar viene de alimentar, porque cada vez que echas agua estás alimentando la carga de yerba.

El cebador es quien reparte, y tiene más responsabilidad de la que parece. Prueba el primer mate, que es el más fuerte y el peor, se lo queda para él y a partir de ahí va sirviendo. La ronda gira siempre en el mismo sentido y cada uno bebe hasta el final, hasta que suena el ruido de la bombilla en el fondo, que es la señal de que ha terminado y lo devuelve.

Y una palabra que confunde a todo el mundo, gracias. Decir gracias al devolver el mate significa que ya no quieres más y que te saquen de la ronda. Si lo dices por educación, dejan de servirte.

Súmate a una tradición de siglos

Mates de calabaza, madera, acero y vidrio, bombillas, termos y yerba de Argentina, Uruguay y Paraguay. Todo en Pampa Drugstore, con envío a España y a toda Europa.

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