
Cómo hacer una mateada con amigos y qué productos no pueden faltar
Si eres argentino y estás viviendo en España, o tienes algún amigo o amiga que lo sea, seguro ya has oído hablar de la famosa mateada. Y si no, hoy te contamos qué es, cómo se hace y qué necesitas para disfrutarla como se debe.
Porque una cosa está clara: el mate argentino no es solo una bebida. Es una excusa para reunirse, charlar, compartir y, por qué no, picar algo rico mientras se pasa el rato entre amigos. Así que si estás pensando en organizar una, aquí tienes la guía definitiva.
¿Qué es una mateada?
Una mateada es una reunión informal donde se comparte mate. Así de simple… y así de especial. No hace falta planear gran cosa: puede surgir de la nada, durar cinco minutos o alargarse toda la tarde. Lo importante no es la duración ni el lugar, sino el momento de conexión que se crea entre quienes participan.
Se puede hacer en casa, en un parque, en la playa o incluso en la oficina (si el ambiente lo permite). Lo que cuenta es la buena compañía, las ganas de compartir y, por supuesto, un buen equipo matero.
Una tradición que cruza fronteras
Lo bonito de la mateada es que no necesita pasaporte. Aunque nació en Argentina y forma parte de la vida cotidiana también en Uruguay, Paraguay y algunas zonas del sur de Brasil, hoy en día ha cruzado fronteras y se ha instalado en muchos hogares lejos de su tierra. En España, por ejemplo, cada vez son más los que descubren esta costumbre gracias a un amigo, una pareja o un compañero de piso latino. Y lo curioso es que, una vez que se prueba, cuesta no engancharse.
Porque más allá del sabor, que puede ser intenso o suave, según cómo lo prepares, el mate es una excusa para frenar, sentarse a charlar y compartir algo sin pantallas de por medio. Es un ritual sin prisas, sin formalidades, sin grandes preparativos. Solo hace falta agua caliente, ganas de conversar y una ronda de personas dispuestas a dejarse llevar por la magia de este pequeño gran gesto.
Y así, lo que empezó siendo una tradición muy local, se transforma en un lenguaje universal. Porque al final, el mate no entiende de países: entiende de personas.

El kit básico para montar una mateada
Para disfrutar de una auténtica mateada, hay ciertos imprescindibles que no pueden faltar. Por un lado, está el equipo matero básico: el mate, que es el recipiente donde se prepara la infusión (puede ser de calabaza, madera, vidrio o acero); la bombilla, esa pajita metálica con filtro por donde se bebe; la yerba mate, que tiene tantas variedades como gustos personales, desde suaves hasta bien intensas; un buen termo para mantener el agua caliente durante toda la ronda; y, por supuesto, el agua caliente, que debe estar entre 70 y 80 °C. Importante: nunca hirviendo, para no quemar la yerba y arruinar el sabor.
Y luego está la parte más deliciosa: algo para picar. Porque una mateada sin algo dulce o salado es como una peli sin palomitas. Entre los productos argentinos en España más buscados para estas ocasiones están los alfajores (Havanna, Cachafaz o Guaymallén, por ejemplo), los bizcochitos de grasa, crujientes y salados; las galletitas dulces como Merengadas, Chocolinas o Sonrisas; las tortitas o facturas, que si las consigues congeladas, basta con hornearlas para tenerlas listas; y clásicos como el Mantecol o los Bon o Bon, que siempre vienen bien para cerrar con algo bien dulce.
Las reglas no escritas
Si nunca has estado en una mateada, hay ciertas reglas no escritas que conviene conocer para no meter la pata. Lo habitual es que una sola persona se encargue de cebar el mate y lo vaya pasando de mano en mano, en círculo y con cierto orden. No se debe remover el mate con la bombilla, eso está muy mal visto y, para muchos, es casi un sacrilegio. También es importante saber que decir “gracias” significa que ya no quieres más mate, así que si te está gustando y querés seguir en la ronda, mejor dejá el agradecimiento para el final. Y por último, cada uno tiene su estilo: hay quien lo toma bien amargo, otros prefieren añadir un poco de azúcar, cáscara de naranja o incluso hierbas aromáticas. Aquí no hay reglas fijas, ¡lo importante es disfrutarlo a tu manera!

¿Pueden participar quienes no son argentinos?
¡Por supuesto! De hecho, muchas personas que prueban el mate por primera vez se enganchan. Tiene un sabor muy particular, pero lo que realmente enamora es la experiencia: el momento compartido, la conversación sin prisa, la sensación de hogar. Así que si tienes amigos españoles (o de cualquier parte del mundo), invítales a una mateada. Explícales cómo se toma, qué significa para ti… y deja que el mate haga su magia. La mateada es mucho más que un hábito argentino: es una forma de frenar, compartir y reconectar. Con los demás… y con uno mismo.
Así que ya lo sabes: si estás en España, haz una mateada, invita a quien quieras, prepara unos alfajores, calienta el agua y deja que el momento fluya.
Y si te falta algo, ¡ya sabes dónde encontrarlo!
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