Aunque existen diferentes versiones, la elaboración tradicional mantiene una esencia muy sencilla.
1. Selección de la fruta
Todo comienza con guayabas maduras y aromáticas. Cuanto mejor sea la fruta, más intenso será el sabor final del dulce.
2. Cocción de las guayabas
Las guayabas se cocinan lentamente hasta que la pulpa se vuelve blanda y fácil de trabajar. Este proceso permite que la fruta libere todo su aroma y facilite la siguiente etapa de elaboración.
3. Triturado y colado
Una vez cocidas, las guayabas se trituran y se cuelan para eliminar semillas y restos de piel. El resultado es una pulpa suave y homogénea que servirá como base para el dulce.
4. Incorporación del azúcar
La pulpa se mezcla con azúcar y vuelve al fuego. A partir de aquí comienza una cocción lenta en la que la mezcla va espesando poco a poco mientras desarrolla ese color rojizo tan característico.
5. Enfriado y reposo
Cuando alcanza la textura adecuada, el dulce se vierte en moldes o recipientes y se deja reposar. Al enfriarse adquiere una consistencia firme que permite cortarlo en porciones o utilizarlo en diferentes recetas.
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